La presión hídrica del turismo de lujo: hasta 1.000 litros diarios por huésped en el litoral mediterráneo

La presión sobre los recursos hídricos del litoral mediterráneo vuelve a situar al turismo en el centro del debate. Un visitante alojado en establecimientos de lujo puede consumir entre 700 y 1.000 litros de agua al día durante la temporada alta, mientras que en Palma los hoteles de cinco estrellas registran una media de 440 litros. Una experta en gestión ambiental apunta, sin embargo, más allá de la actividad turística y señala problemas de planificación, infraestructuras y aprovechamiento de los recursos disponibles.

 

Hasta siete veces el consumo medio de un hogar

El agua necesaria para sostener determinados servicios turísticos alcanza cifras especialmente elevadas durante los meses de mayor actividad. Según el análisis de Maribel Cerezo, directora del Máster Universitario en Ingeniería y Gestión Ambiental de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), el consumo diario de un turista de lujo puede oscilar entre 700 y 1.000 litros.

La diferencia resulta significativa frente a los 128 litros diarios establecidos como media nacional en los hogares: en los momentos de mayor demanda turística, el gasto por huésped puede multiplicar esa cantidad entre tres y siete veces.

En los hoteles de cinco estrellas, el promedio se sitúa en torno a 500 litros por plaza y día, un volumen relacionado con servicios como el mantenimiento de grandes jardines, piscinas y zonas de agua.

Palma registra una media de 440 litros

Baleares aparece directamente en este escenario. En Palma, el consumo medio asociado a estos establecimientos alcanza los 440 litros diarios, con ratios similares a los registrados en otros destinos turísticos como Granada y Tenerife.

Cerezo considera, no obstante, que reducir el problema únicamente al turismo supondría simplificar una situación más compleja. Su diagnóstico apunta a una «mala gestión» de los recursos y a un déficit de infraestructuras, más que a una ausencia absoluta de agua.

La especialista también cuestiona que las administraciones dependan de las condiciones meteorológicas para afrontar el problema y reclama una planificación capaz de anticiparse a los periodos de mayor tensión hídrica.

Los camiones cisterna, una solución que no resuelve el problema

Entre las respuestas utilizadas ante episodios de escasez se encuentra el suministro mediante camiones cisterna en municipios insulares y costeros. Para la experta, este recurso funciona únicamente como un «parche» que aplaza el problema y sus costes.

La presión sobre las reservas subterráneas constituye otro de los riesgos señalados. Como ejemplo, Cerezo menciona determinados acuíferos de Alicante, entre ellos los del sistema Vinalopó, donde la sobreexplotación está favoreciendo la entrada de agua salada y provocando daños que considera prácticamente irreversibles a escala humana.

Eficiencia y reutilización frente a la escasez

La especialista rechaza responsabilizar exclusivamente a hoteles o campos de golf y también cuestiona que las restricciones terminen repercutiendo especialmente sobre el sector primario.

Como alternativa, señala el modelo desarrollado en Benidorm, donde el consumo de agua se ha reducido un 18 % en los últimos 25 años. La ciudad ha alcanzado una eficiencia del 95 % en su red y reutiliza el 37 % de sus aguas residuales.

La propuesta pasa por trasladar este tipo de medidas a otros territorios, impulsar el tratamiento y aprovechamiento de aguas grises en la hostelería y acelerar la incorporación de telemetría y contadores inteligentes.

El reto adquiere una dimensión mayor ante las previsiones para los próximos años: de cara a 2030, se estima que la demanda mundial de agua podría superar a la oferta en un 40 %, un escenario que refuerza la necesidad de avanzar hacia modelos capaces de reducir el consumo y aprovechar mejor los recursos disponibles.

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