La Policía Nacional alerta del auge de la estafa del «falso CEO» contra empresas y comercios
Los estafadores estudian previamente a sus víctimas
El fraude comienza antes de que los delincuentes contacten con la empresa. Las redes recopilan información disponible en páginas web, redes sociales y noticias para conocer nombres de directivos, mandos intermedios, proveedores y rutinas internas. Con estos datos buscan construir una historia creíble y reducir las sospechas de la persona a la que pretenden engañar.
Posteriormente, los estafadores contactan mediante llamadas telefónicas, mensajes o correos electrónicos y se hacen pasar por un alto cargo, una persona que actúa en nombre del CEO o incluso por organismos públicos. Los principales objetivos suelen ser trabajadores de caja, recepción o administración con capacidad para efectuar pagos o acceder a información sensible.
Urgencia y presión para evitar comprobaciones
Una de las claves del engaño es generar una situación aparentemente urgente. Los delincuentes emplean un lenguaje rápido e intimidante para impedir que la víctima tenga tiempo de comprobar quién está realmente detrás de la petición.
Entre los argumentos utilizados figuran supuestos impagos inminentes, embargos, multas o la posible suspensión de servicios esenciales. También pueden exigir confidencialidad y pedir a la víctima que permanezca en comunicación durante todo el proceso.
El último paso consiste en reclamar el envío inmediato del dinero. Para ello pueden facilitar cuentas bancarias en el extranjero, recurrir a servicios de envío de dinero o solicitar la adquisición de tarjetas prepago o regalo.
Cómo actuar ante un intento de estafa
Ante una situación de estas características, la Policía Nacional de Maó recomienda mantener la calma y tratar de obtener toda la información posible para incorporarla posteriormente a una denuncia. También aconseja intentar ganar tiempo antes de efectuar cualquier pago y contactar con un superior para contrastar la petición, llegando a localizar, si es posible, al directivo cuya identidad dicen representar los estafadores.
Si el fraude se ha consumado o se ha producido un intento, los agentes recomiendan denunciar los hechos aportando las conversaciones, correos electrónicos, registros de llamadas y cualquier otra información disponible. También resulta conveniente conservar justificantes o extractos de las transferencias, recibos de servicios de envío de dinero y comprobantes de compra de tarjetas regalo o prepago.