Sóller alza la voz contra la masificación turística con más de un millar de personas en las calles

La segunda gran movilización del verano contra la turistificación en Mallorca ha reunido este sábado a más de un millar de personas en Sóller. Los convocantes elevan la participación a unas 2.500, mientras Guardia Civil y Policía Local la sitúan en torno a 1.000. La protesta ha reclamado un cambio de rumbo ante las dificultades de acceso a la vivienda, la congestión, la transformación del comercio y la presión sobre el territorio.
Manifestación en Sóller contra la masificación turística.

El malestar turístico se traslada de Palma a Sóller

Dos semanas después de la multitudinaria protesta celebrada en Palma, las reivindicaciones contra la masificación turística han vuelto a ocupar las calles de Mallorca. Esta vez, el escenario ha sido Sóller y el mensaje elegido por Moviment Jove de Sóller y Menys Turisme, Més Vida ha resumido el diagnóstico de los convocantes: «Sóller, al límit».

La marcha ha partido de la plaza dels Estiradors y ha atravesado Santa Teresa y Sa Lluna antes de desembocar frente al Ayuntamiento. Allí, con la plaza de la Constitució llena, se ha dado lectura al manifiesto que ha cerrado una movilización desarrollada sin incidentes.

Vivir en Sóller, en el centro de las reivindicaciones

Más que cuestionar únicamente la llegada de visitantes, el discurso de la protesta ha puesto el foco en las consecuencias que los convocantes atribuyen al actual modelo turístico sobre el día a día de los residentes.

El acceso a la vivienda, la especulación inmobiliaria y las carreteras colapsadas han formado parte de las principales denuncias. A ellas se ha sumado la transformación del tejido comercial, con negocios tradicionales que, según recoge el manifiesto, dejan paso a establecimientos orientados al consumo turístico.

Los promotores también han señalado una progresiva pérdida de espacios para los propios vecinos. Como ejemplo han citado el Port de Sóller, al que algunos residentes, sostienen, han terminado renunciando a acudir porque ya no lo perciben como un espacio propio.

La presión también alcanza los recursos y el litoral

La movilización ha llevado las reivindicaciones más allá de la vivienda y la movilidad. La defensa del sector primario, los recursos hídricos y los ecosistemas marinos también ha estado presente durante el recorrido.

Especial preocupación genera entre los convocantes la presión que soporta la costa durante la temporada. El manifiesto advierte del impacto de la elevada presencia de embarcaciones en el puerto y reclama que la promoción del municipio tenga en cuenta su fragilidad ambiental.

El mensaje final ha sido una petición de cambio en las prioridades. Los organizadores rechazan que el éxito económico de Sóller se mida fundamentalmente por el número de visitantes y reclaman que las necesidades de quienes residen en el municipio tengan mayor peso.

Una marcha marcada por el precedente de Palma

La protesta de este sábado también ha mirado hacia lo sucedido el pasado 26 de julio en Palma, cuando la anterior gran movilización contra la turistificación terminó con cargas policiales.

Los convocantes han condenado aquellas actuaciones y también lo que consideran la «criminalización» de dos jóvenes de Santa Maria detenidas por vandalizar una inmobiliaria. En su manifiesto han defendido el carácter ciudadano y pacífico del movimiento y asegurado que no retrocederán ante estos episodios.

A diferencia de aquella jornada, la manifestación de Sóller ha concluido sin incidentes. Su celebración ha obligado, no obstante, a retirar terrazas y mercados de las zonas afectadas por el recorrido.

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