EE. UU. e Irán reavivan la guerra con ataques en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz

La guerra entre Estados Unidos e Irán volvió a recrudecerse este domingo con una nueva oleada de ataques que extendió el conflicto a varios países de Oriente Medio. Washington bombardeó cerca de 140 objetivos militares en territorio iraní y Teherán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra bases estadounidenses en Catar, Kuwait, Baréin y Jordania, además de anunciar el cierre del estrecho de Ormuz.

 

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) justificó la ofensiva asegurando que era una respuesta a un bombardeo iraní contra un buque que navegaba por Ormuz. Según Washington, la operación buscó reducir la capacidad militar de Irán para atacar embarcaciones en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.

La nueva escalada llega después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, diera por terminado el acuerdo alcanzado el pasado 17 de junio entre ambos países para cesar las hostilidades, reabrir el estrecho de Ormuz e iniciar negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní anunció el cierre "hasta nuevo aviso" del estrecho de Ormuz y advirtió de que cualquier intento extranjero de abrir una "ruta ilegal" recibirá una respuesta contundente. El cuerpo militar aseguró que interceptó embarcaciones que, según su versión, ignoraron las advertencias de navegación y puso bajo control al menos dos buques tras realizar disparos de advertencia.

Los ataques estadounidenses provocaron explosiones en distintos puntos de Irán, incluida la provincia de Bushehr, donde se encuentra una central nuclear, así como en zonas próximas al estrecho de Ormuz. Por el momento no se ha informado de víctimas.

En respuesta, Irán lanzó ataques con misiles balísticos y drones contra instalaciones militares estadounidenses en varios países de la región. La Guardia Revolucionaria aseguró haber alcanzado la base aérea Príncipe Hassan, en Jordania, mientras que también reivindicó el ataque contra la base de Al Udeid, en Catar, la mayor instalación militar de Estados Unidos en Oriente Medio. Las autoridades cataríes informaron de tres heridos, entre ellos un menor, por la caída de metralla tras la interceptación de los proyectiles.

Además, el Ejército iraní afirmó haber atacado con drones un sistema antimisiles Patriot, un depósito de municiones y una estación de radar en Kuwait, así como infraestructuras militares estadounidenses en Baréin. Omán también denunció ataques con drones en la región de Musandam, aunque sin precisar su procedencia.

Tras la ofensiva, el presidente del Parlamento iraní y negociador jefe, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó un mensaje directo a Washington al asegurar que "la era de los acuerdos unilaterales ha terminado" y advirtió de que Estados Unidos deberá "cumplir su palabra o pagar el precio", en referencia al memorando que contemplaba la reapertura del estrecho de Ormuz.