Colombia se aferra a encontrar supervivientes 72 horas después del devastador terremoto
Una carrera contra el tiempo bajo los escombros
Cada hora cuenta en las zonas golpeadas por el seísmo. Equipos de rescate y voluntarios continúan recorriendo estructuras colapsadas y retirando escombros con la esperanza de encontrar personas con vida, pese a haber atravesado ya las primeras 72 horas, consideradas críticas en las labores de búsqueda.
La emergencia afecta a territorios de Valle, Risaralda, Caldas, Quindío y Chocó, con San José del Palmar entre los municipios señalados en el escenario de la catástrofe.
Mientras los trabajos continúan, el número de desaparecidos mantiene abierta la incertidumbre para cientos de familias que siguen esperando noticias.
25.000 familias afectadas y el desafío de quedarse sin hogar
La emergencia ya no se libra únicamente entre los edificios derrumbados. Las consecuencias del terremoto han dejado a numerosas personas sin vivienda y han obligado a habilitar albergues improvisados, en un momento en el que las lluvias amenazan con complicar todavía más la situación.
Entre las medidas planteadas para atender a quienes han perdido sus casas figura una solución de arrendamiento durante tres meses. También se contempla una respuesta económica mediante un fondo con el que canalizar recursos para afrontar las necesidades derivadas de la emergencia.
La atención a los supervivientes abre así un segundo frente paralelo a las operaciones de rescate: ofrecer una respuesta inmediata a miles de familias que tendrán que reconstruir su vida después del terremoto.
La ayuda internacional comienza a llegar
A las labores desplegadas en Colombia se están incorporando equipos procedentes del exterior. Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel figuran entre los países desde los que han llegado grupos de búsqueda y rescate para participar en la respuesta a la emergencia.
En total, hay 23 grupos de rescate colombianos rabajando ante una catástrofe cuya magnitud mantiene la presión sobre los recursos disponibles.
También han surgido críticas por el rechazo a otros equipos internacionales que podían incorporarse a las operaciones. Con centenares de personas todavía desaparecidas, el debate se centra en la conveniencia de sumar todos los recursos disponibles para reforzar una búsqueda en la que el tiempo resulta determinante.
Colombia afronta ahora una etapa especialmente delicada: seguir buscando vida bajo los escombros mientras comienza a atender las consecuencias humanas, sociales y económicas de una tragedia que ha dejado a decenas de miles de familias afectadas.