Salud facilita la transición del paciente pediátrico con enfermedad renal crónica a los servicios de Nefrología de adultos
La mejora de la capacitación y autonomía del enfermo y una trasmisión estructurada de información entre los especialistas, vital para el manejo de la patología
El grupo de trabajo de Atención Pediátrica coordinado por los doctores Javier Lumbreras y Esther Trillo, de las unidades de Nefrología Infantil de Son Espases y Son Llàtzer, respectivamente, y Gemma Subirats, pediatra de Atención Primaria, acaba de publicar un documento sobre la transición de la asistencia pediátrica al entorno del adulto en el paciente con enfermedad renal crónica.
Este protocolo ha sido elaborado en el marco de la Estrategia de Enfermedad Renal Crónica de las Illes Balears a iniciativa del Servicio de Planificación Sanitaria de la Dirección General de Prestaciones, Farmacia y Consumo de la Conselleria de Salud.
Sus autores sostienen que en todas las enfermedades crónicas existe la evidencia de que la transición del paciente pediátrico a la edad adulta es un proceso progresivo en el que es muy importante garantizar la capacitación del paciente para la gestión de su enfermedad y para su propia autonomía personal.
En lo que se refiere a la actividad asistencial, es fundamental asimismo que exista una transmisión estructurada de información entre los profesionales pediátricos y los que atienden a las pacientes en edad adulta, tanto de atención primaria como de atención hospitalaria.
El documento se ha consensuado con todos los jefes de servicio de Nefrología de los seis hospitales públicos de las islas Baleares y ha sido revisado por representantes de la Asociación de Lucha Contra las Enfermedades Renales (ALCER) en Balears, entidad sin ánimo de lucro cuyo objetivo es facilitar el desarrollo de una vida normalizada para las personas con insuficiencia renal crónica y sus familiares.
Se trata, por tanto, de un protocolo que cuenta con un amplio consenso que plasma, por primera vez de forma oficial, las recomendaciones avaladas por la evidencia para facilitar esta transición con criterios de calidad.
Aunque el paciente pediátrico suele pasar a depender de los especialistas de adultos a partir de los 18 años, en el documento publicado a finales del pasado mes de marzo se aconseja no establecer una edad estricta para la transición, porque hacerlo de una manera precoz puede conllevar consecuencias indeseadas.
Situación actual
En estos momentos, en todas las islas habría activos entre 30 y 40 pacientes pediátricos con una afección renal crónica provocada, en la mayoría de los casos, por una malformación congénita de los riñones o del aparato urinario.
La mayoría de ellos se encuentran en situación de prediálisis, aunque habría un paciente que ya estaría recibiendo este tratamiento que sustituye parcialmente la función de los riñones cuando estos fallan, y otros siete llevan un trasplante renal.
Por estos motivos es fundamental personalizar y adaptar la transición del paciente renal crónico pediátrico a sus características y necesidades concretas. Una transición adecuada retrasa la progresión de la enfermedad y la necesidad del paciente de someterse a hemodiálisis o a un trasplante renal.