El Govern presenta el exoesqueleto pediátrico para mejorar la movilidad de los niños con discapacidad motora grave
En las Illes Balears, este robot se ha incorporado como un proyecto de atención integrada social y sanitaria, pionero en España
La consellera de Familias, Bienestar Social y Atención a la Dependencia, Sandra Fernández, y la consellera de Salud, Manuela García, han presentado el exoesqueleto pediátrico, que ya se encuentra en el Servicio de Valoración y Atención Temprana (SVAP), para atender a pacientes pediátricos de 3 a 10 años con problemas motores graves a causa de parálisis cerebral infantil (PCI) y atrofia muscular espinal (AME).
El exoesqueleto Atlas 2030 es un robot diseñado para la rehabilitación de la marcha en niños, como complemento a terapias convencionales (como el entrenamiento físico, cirugía ortopédica, etc.). Tiene la función de reforzar la musculatura, mejorar la eficiencia e independencia en la marcha y retrasar complicaciones que la inmovilización prolongada conlleva.
Entre el 26 y el 30 de enero tendrá lugar la formación para los diez profesionales fisioterapeutas que trabajarán con el exoesqueleto. Si es necesario, estos podrán formar después a otros técnicos que tengan que intervenir en el tratamiento.
El exoesqueleto pediátrico se usará de manera progresiva. Así, en los tres primeros meses se atenderán unos siete pacientes y paulatinamente se incrementará el número. Se calcula que cada trimestre pueden usarlo hasta unos diecisiete pacientes. Está previsto que el número de niñas y niños atendidos cada año sea de entre cincuenta y setenta.
En principio, los tratamientos serán de tres meses para cada usuario, en los que se harán dos sesiones semanales (de 45 a 60 minutos); no obstante, los programas rehabilitadores con exoesqueleto se personalizarán en función de cada caso.
Los niños que empezarán a usar el exoesqueleto como parte de su tratamiento en el SVAP han sido valorados por médicos especialistas y rehabilitadores del Servicio de Salud, así como por los fisioterapeutas especializados del Área de Servicios Sociales. Así, se ha verificado que cumplen las condiciones necesarias para poder utilizar este tipo de rehabilitación robótica.
Son pacientes con PCI y AME que, además, cuentan con una serie de características antropométricas (altura, peso, longitud o movilidad articular de extremidades inferiores, etc.), de espasticidad muscular, y que tienen autorización médica para poder realizar bipedestación y marcha. Además, no tienen determinadas contraindicaciones, como pueden ser alergias a los materiales del exoesqueleto, epilepsias no controladas o problemas cardiorrespiratorios que desaconsejen el uso.
La PCI es la causa más frecuente de discapacidad motora crónica en la infancia. Se define como un conjunto de trastornos permanentes que afectan el movimiento y la postura, originados por lesiones no progresivas en el cerebro en desarrollo, ya sea durante la gestación, el parto o en los primeros años de vida.
Por otra parte, la AME es una enfermedad neuromuscular caracterizada por la degeneración de las motoneuronas, que conduce a debilidad muscular progresiva y pérdida de la capacidad motora.
Las Illes Balears es la sexta comunidad autónoma que cuenta con un exoesqueleto pediátrico. No obstante, es la primera que lo incorpora como un proyecto de atención integrada entre los servicios sanitarios y sociales. Esto va más allá de una pura coordinación entre los dos ámbitos ya que estos colaboran en todo el circuito de trabajo con cada uno de los menores.
De hecho, para poner en marcha el proyecto del exoesqueleto, se creó un grupo de trabajo de expertos rehabilitadores y de fisioterapia con responsables del Servicio de Salud y del SVAP.
El exoesqueleto ha sido financiado por el Servicio de Salud de las Illes Balears con fondos de la Unión Europea Next Generation, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y ha tenido un coste de 209.000 €.
Diferentes estudios clínicos han demostrado que el uso del exoesqueleto Atlas 2030 en niños con PCI mejora significativamente la fuerza de los miembros del cuerpo, especialmente los inferiores, la amplitud de movimiento articular, la resistencia al ejercicio y disminuye la espasticidad y las contracturas.
También afecta positivamente en otros aspectos como la capacidad de comunicación, la autoestima, el bienestar emocional y social; en definitiva, mejora la calidad de vida de estos niños.
En la presentación del exoesqueleto pediátrico, en el SVAP, también han estado presentes la directora general de Atención a la Dependencia y Personas con Discapacidad, María Castro, y el director general del Servicio de Salud, Javier Ureña, entre otros responsables y técnicos.