Ceuta vuelve a respirar tras la avalancha migratoria: miles ya regresan a Marruecos

Ceuta ha amanecido este sábado en una situación mucho más estable después de la entrada masiva de decenas de miles de migrantes procedentes de Marruecos durante las últimas horas. La mayoría ya ha regresado al país vecino, mientras el Gobierno comienza a instalar nuevas barreras de contención en el espigón del Tarajal y mantiene el dispositivo de seguridad para evitar nuevos cruces. La crisis deja, al menos, 67 personas fallecidas en el intento de alcanzar la ciudad autónoma.

Ceuta despierta con la frontera bajo control

La situación en Ceuta se ha estabilizado durante la noche y las autoridades no han registrado una nueva oleada de entradas comparable a la del jueves y el viernes.

La ciudad, sin embargo, todavía trata de recuperar la normalidad después de una jornada extraordinaria en la que la llegada masiva de personas desbordó los recursos disponibles y alteró la actividad cotidiana de una población de unos 84.000 habitantes.

Durante la crisis, miles de personas permanecieron en las calles y pasaron la noche al raso ante la saturación de los recursos de acogida. La situación también afectó al funcionamiento de comercios y servicios, mientras las fuerzas de seguridad y efectivos militares reforzaban la vigilancia de la frontera.

Este sábado, el escenario es diferente: la presión sobre la ciudad ha disminuido notablemente por el retorno masivo hacia Marruecos, aunque el dispositivo de seguridad continúa activo y todavía quedan personas que no han abandonado Ceuta.

Más de 50.000 personas ya han regresado a Marruecos

El regreso de los migrantes se convirtió este viernes en la principal imagen de la crisis.

El Ministerio del Interior había cifrado inicialmente en 25.000 las personas que habían vuelto a Marruecos durante la mañana. Posteriormente elevó la cifra a 37.500 y, a las 18.00 horas, situó el balance en 48.300 retornados.

Horas después, fuentes de las Fuerzas de Seguridad elevaron la estimación hasta unas 53.000 personas que habían regresado voluntariamente a Marruecos a las 20.00 horas.

La cifra resulta especialmente significativa si se compara con la estimación del Gobierno sobre las entradas. El Ejecutivo central calcula que alrededor de 50.000 personas accedieron irregularmente a Ceuta, mientras que el Gobierno de la ciudad autónoma llegó a situar la cifra en unas 60.000.

La diferencia entre ambos balances explica por qué las cifras de entradas y salidas todavía están sujetas a revisión.

En cualquier caso, el dato que sí parece claro es que la inmensa mayoría de quienes cruzaron hacia Ceuta ya ha regresado a Marruecos, en muchos casos por el mismo recorrido marítimo por el que había accedido a la ciudad.

España y Marruecos aceleran el retorno

El regreso masivo se produce después de que España y Marruecos acordaran reforzar la coordinación para hacer frente a la crisis y adoptar medidas para que las personas que entraron irregularmente puedan ser entregadas a Marruecos «lo antes posible».

El Gobierno español ha insistido en que la cooperación con Rabat es fundamental para recuperar la normalidad en la frontera.

El presidente Pedro Sánchez se desplazó este viernes a Ceuta y aseguró que el Estado empleará todos los recursos necesarios para garantizar la seguridad de la ciudad. También reclamó que quienes entraron irregularmente regresen cuanto antes a Marruecos.

La situación tiene, no obstante, una particularidad jurídica. El Tribunal Supremo estableció recientemente que las personas que llegan a Ceuta o Melilla a nado no pueden ser objeto de una devolución inmediata en frontera y deben someterse al procedimiento ordinario de devolución. La sentencia ha obligado al Gobierno a afrontar la crisis con un escenario legal diferente al de anteriores episodios de entradas masivas.

El Gobierno comienza a instalar barreras en el Tarajal

Precisamente para reforzar el control de esta vía de entrada, este sábado ha comenzado la instalación de barreras de contención en el espigón del Tarajal.

La medida fue anunciada por Sánchez durante su visita a Ceuta y pretende reforzar físicamente la frontera marítima en una zona utilizada por los migrantes para acceder a la ciudad.

La instalación se produce apenas unas semanas después de la sentencia del Supremo y en un momento en el que el Gobierno busca evitar que se repita una entrada masiva de estas características.

El Ejecutivo también mantiene desplegados efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Ejército para reforzar la vigilancia de la frontera.

La crisis deja al menos 67 muertos

La cara más dramática de la crisis se encuentra en el mar.

El balance de fallecidos ha aumentado hasta 67 personas, según el último recuento conocido este sábado. Las muertes se produjeron durante los intentos masivos de alcanzar Ceuta desde Marruecos, principalmente a través del mar y del espigón fronterizo.

La magnitud de la tragedia convierte este episodio en uno de los sucesos migratorios más graves registrados en una frontera española.

El elevado número de víctimas también ha puesto el foco en las condiciones en las que se produjeron los cruces y en el riesgo que asumieron miles de personas para intentar alcanzar territorio español.

El origen de la avalancha y el papel de las mafias

El Gobierno español atribuye la llegada masiva a la actuación de organizaciones criminales dedicadas al tráfico de personas y a la difusión de mensajes a través de redes sociales que animaban a cruzar hacia Ceuta.

La hipótesis del Ejecutivo es que esas organizaciones aprovecharon la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente para generar expectativas entre quienes pretendían alcanzar la ciudad autónoma.

España y Marruecos han coincidido en señalar a las redes de tráfico de personas como uno de los principales factores detrás de la movilización.

Una crisis que ahora deja preguntas abiertas

Aunque Ceuta comienza a recuperar la normalidad, la crisis está lejos de quedar completamente cerrada.

La primera incógnita es qué ocurrirá con las personas que todavía permanecen en la ciudad y qué procedimiento se aplicará a quienes no hayan regresado voluntariamente a Marruecos.

También queda por determinar el impacto que tendrá la instalación de nuevas barreras marítimas y cómo se desarrollará a partir de ahora el control de una frontera que ha demostrado ser especialmente vulnerable ante una llegada coordinada y masiva.

El episodio también ha abierto un nuevo debate político sobre la política migratoria española, la cooperación con Marruecos y la gestión de las fronteras exteriores de la Unión Europea.

Mientras tanto, Ceuta afronta este sábado el día después de una crisis que alteró por completo la vida de la ciudad en apenas unas horas. Miles de personas ya han regresado al otro lado de la frontera, pero el dispositivo de seguridad permanece activo y las autoridades trabajan para impedir que una situación similar vuelva a repetirse.