El mar frente a Mallorca alcanza una temperatura récord y supera por primera vez los 33 grados

Las aguas que rodean Mallorca han vuelto a marcar un registro histórico en plena ola de calor. La boya situada frente a sa Dragonera ha superado por primera vez los 33 grados, un dato sin precedentes desde que comenzaron las mediciones y que confirma el calentamiento progresivo del Mediterráneo. Los expertos advierten de que este aumento de la temperatura del mar puede tener importantes consecuencias sobre los ecosistemas marinos y la biodiversidad de las Islas.

El Mediterráneo sigue registrando temperaturas excepcionalmente elevadas frente a las costas de Baleares. La boya de sa Dragonera alcanzó este miércoles los 33 grados, el valor más alto registrado desde que esta estación comenzó a funcionar en 2009 y un récord absoluto dentro de la red de boyas de Puertos del Estado.

La temperatura del agua aumentó de forma muy rápida a lo largo de la jornada, superando incluso el anterior máximo histórico, registrado en agosto de 2024, en más de un grado. Aunque se trata de una medición puntual y no de la temperatura general del mar en todo el archipiélago, el dato refleja la intensidad del calentamiento que está experimentando el Mediterráneo.

Este nuevo récord no llega por sorpresa. Ya durante la pasada primavera, varias boyas situadas en Baleares registraron temperaturas inéditas para el mes de mayo, anticipando un verano con valores muy por encima de lo habitual.

Archivo -  Posidonia del mar mediterráneo.

Los especialistas recuerdan que el aumento continuado de la temperatura del mar está acelerando los efectos del cambio climático sobre el Mediterráneo. Entre las principales consecuencias figuran el deterioro de las praderas de posidonia, la afectación de corales y gorgonias, la proliferación de algas y la alteración de la distribución de numerosas especies marinas.

Los datos confirman una tendencia que se mantiene desde hace décadas y que sitúa al Mediterráneo como uno de los mares que más rápido se está calentando, con Baleares entre las zonas donde este fenómeno resulta cada vez más evidente.

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