Irán convierte la reapertura del estrecho de Ormuz en una pieza de su negociación con E.E. UU.

Teherán concreta las condiciones para permitir nuevamente el tráfico marítimo por una de las rutas energéticas más importantes del planeta. La lista de exigencias eleva la presión sobre Washington mientras Irán y Omán avanzan, en paralelo, en las conversaciones sobre la navegación por el estrecho.

Seis condiciones para volver a abrir Ormuz

El pulso entre Teherán y Washington por el estrecho de Ormuz entra en una nueva fase. Después de condicionar durante las últimas horas la reapertura a un cambio de posición estadounidense, Irán ha detallado este sábado qué tendría que hacer Estados Unidos para que el tráfico marítimo pueda recuperarse.

El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohamad Baqer Zolgadr, ha situado sobre la mesa seis exigencias. Entre las de mayor alcance económico figuran acabar con el bloqueo naval, retirar las sanciones, desbloquear los activos iraníes y compensar los daños atribuidos por Teherán a las «dos guerras impuestas».

Las reclamaciones también alcanzan al terreno militar. Irán exige el fin de las amenazas y de las operaciones contra su territorio y sus aliados regionales en Líbano, Palestina, Yemen e Irak, además de la retirada de las fuerzas estadounidenses desplegadas en torno al país.

La posición iraní, por tanto, deja de ser una condición genérica y pasa a vincular explícitamente el futuro de Ormuz a cambios económicos, militares y estratégicos por parte de Washington.

Teherán endurece su posición negociadora

Zolgadr ha asegurado que el estrecho permanecerá cerrado mientras Estados Unidos no modifique su comportamiento y ha presentado las condiciones como demandas del pueblo iraní. También ha defendido que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional no cederá ni en el ámbito militar ni durante las negociaciones.

La nueva declaración amplía lo avanzado este mismo sábado por el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchí, quien había reclamado una compensación por las supuestas vulneraciones estadounidenses del memorando de entendimiento alcanzado en junio.

El portavoz de la Guardia Revolucionaria, Hosein Mohebí, también había dejado la reapertura en manos del cumplimiento de las condiciones iraníes y había reclamado a Washington que dejara de interferir en las negociaciones regionales.

Las conversaciones con Omán avanzan en paralelo

Mientras mantiene la presión sobre Estados Unidos, Irán continúa negociando con Omán, el otro país ribereño de Ormuz. Araqchí ha asegurado que ambas partes están «muy cerca» de alcanzar un acuerdo sobre el mecanismo jurídico, la gestión del paso marítimo y las rutas de navegación.

Omán ha calificado las conversaciones de «positivas», aunque ha advertido de que los ataques contra embarcaciones que navegan por la zona podrían afectar al proceso.

La advertencia llega después de que Emiratos Árabes Unidos acusara a Irán de atacar este sábado un buque cisterna de ADNOC en el estrecho. Teherán no se ha pronunciado sobre esa acusación.

Una ruta por la que circulaba el 20 % del crudo mundial

La disputa tiene una dimensión que trasciende a ambos países. Antes de la guerra, alrededor del 20 % del petróleo mundial transitaba por el estrecho de Ormuz.

Irán volvió a cerrar el paso a mediados de julio durante los ataques cruzados con Estados Unidos. Washington respondió restableciendo el bloqueo naval sobre los puertos y buques iraníes, una decisión que terminó paralizando las conversaciones desarrolladas bajo el memorando de entendimiento para la paz firmado el pasado 17 de junio.

La reapertura queda ahora vinculada a una lista concreta de exigencias que aumenta considerablemente la distancia entre las partes y convierte nuevamente a Ormuz en una de las principales piezas de presión de Teherán frente a Washington.