China reduce a la mitad su presión aérea sobre Taiwán, pero refuerza el cerco marítimo en torno a la isla

La presencia de aeronaves militares chinas alrededor de Taiwán cayó un 51% durante el primer semestre de 2026, hasta los 1.334 avistamientos, pero Pekín mantiene su presión naval y amplía sus operaciones con la Guardia Costera y buques de investigación.

Menos aviones, más presión en el mar

La reducción de la actividad aérea china no se ha traducido en una disminución general de la presión sobre Taiwán. El número de aeronaves chinas detectadas en las inmediaciones de la isla registró su cifra más baja en cuatro años, pero la presencia marítima se ha mantenido intacta.

Durante 2026, al despliegue de la Armada china se han sumado nuevos actores, como embarcaciones de la Guardia Costera y buques de investigación marítima. El resultado es una estrategia de presión más amplia, que combina operaciones militares con acciones de carácter civil y administrativo.

La Guardia Costera china amplía su actividad al este de Taiwán

La actividad marítima se intensificó después de que Japón y Filipinas anunciaran negociaciones para delimitar sus respectivas zonas económicas exclusivas y plataformas continentales, una región que se extiende al este de Taiwán.

China envió allí a su Guardia Costera el 1 de junio y, entre los días 6 y 10, el Ministerio de Transportes llevó a cabo una operación especial de control del tráfico marítimo. Durante la actuación fueron inspeccionados 198 buques y se señalaron infracciones en tres de ellos.

Pekín defendió la operación como una respuesta legítima, mientras que Taiwán la calificó de ilegal.

Los buques de investigación ganan protagonismo

La presencia de embarcaciones de investigación marítima también se ha vuelto más frecuente. Uno de estos buques fue avistado a 57 kilómetros de Suao a mediados de junio.

Este tipo de embarcaciones puede recopilar información relevante para operaciones submarinas y antisubmarinas. Aunque no todas desempeñen misiones militares, su creciente presencia amplía las capacidades marítimas que podrían incorporarse a operaciones de seguridad o defensa cuando fuera necesario.

Una estrategia para superar la primera cadena de islas

La creciente actividad china al este de Taiwán se enmarca en una estrategia regional más amplia. La denominada primera cadena de islas, que se extiende desde Japón hasta Borneo a través de Taiwán y Filipinas, constituye una barrera estratégica para la proyección del poder chino hacia el Pacífico.

En los últimos años, Pekín ha incrementado sus patrullas cerca de Taiwán, Kinmen y Pratas, además de reforzar su presencia en torno a las islas Senkaku y en el mar de China Meridional.

La estrategia consiste en ejercer una presión gradual y sostenida en distintos puntos para modificar progresivamente el statu quo sin provocar necesariamente una única gran crisis.

El temor a una «cuarentena blanda»

El actual despliegue podría preparar el terreno para una eventual «cuarentena blanda» de Taiwán. En ese escenario, China podría detener, inspeccionar o desviar buques comerciales con destino a la isla y dificultar la llegada de suministros básicos, como el gas natural licuado.

La presencia permanente de la Guardia Costera china facilitaría además la imposición de controles sobre el tráfico marítimo con destino a Taiwán.

La posibilidad de un bloqueo marítimo a gran escala sigue sobre la mesa, mientras la presión china impulsa una mayor cooperación entre Taiwán, Japón, Filipinas y Estados Unidos. La cuestión central es si esa creciente coordinación será suficiente para contener la expansión gradual de la presencia china en el Indo-Pacífico.

Comentarios