La brecha inmobiliaria se agrava en Baleares: ya se necesitan más de 15 años de salario bruto íntegro para comprar una vivienda
Comprar una vivienda de 80 metros cuadrados en Baleares supone un esfuerzo de 181 meses de sueldo bruto, 19 meses más que en 2024 por la subida del precio inmobiliario.
Adquirir una vivienda de 80 metros cuadrados en Baleares exige que sus ciudadanos inviertan el sueldo bruto completo de 181 meses, una cifra que equivale a 15,1 años de trabajo. El encarecimiento inmobiliario del último año ha provocado que el esfuerzo financiero de las familias en las islas aumente en 19 meses más de salario en comparación con los datos registrados en 2024.
Precios en máximos y salarios estancados
La escalada de precios en el mercado de compraventa de Baleares cerró el año 2025 con una subida anual del 14,6 por ciento, arrastrando el valor del metro cuadrado hasta los 5.267 euros en el mes de diciembre. Este encarecimiento contrasta con la realidad salarial de la comunidad, donde el sueldo bruto medio anual se situó en 27.967 euros durante el mismo ejercicio, lo que se traduce en unos 2.331 euros brutos mensuales distribuidos en 12 mensualidades.
La combinación de estas variables arroja un escenario crítico que sitúa al archipiélago a la cabeza del esfuerzo económico para el acceso a la propiedad en España. El análisis conjunto elaborado por los portales Fotocasa e Infojobs pone de manifiesto la enorme distancia económica existente entre los costes actuales del sector inmobiliario y los ingresos reales de los trabajadores en las islas.
Un mercado tensionado al límite
La directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, María Matos, ha calificado la situación de alarmante debido a que la media del país ya dibuja un panorama límite, mientras que en los mercados con mayor tensión, como son Madrid o Baleares, este esfuerzo requerido prácticamente llega a duplicarse.
La portavoz sectorial ha incidido en que esta tendencia demuestra el distanciamiento definitivo de la vivienda respecto a la capacidad de compra de la población, provocando un agravamiento severo de la brecha territorial. Según ha remarcado, el mercado residencial ha dejado de resultar accesible y se ha convertido en una meta cada vez más inalcanzable para millones de hogares.