Las últimas horas de María en Son Llàtzer: una familia busca respuestas

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Una reclamación, un expediente abierto y una familia que sigue esperando respuestas. La muerte de María, de 81 años, ha llevado a su hijo a solicitar que se esclarezca si durante su ingreso en el Hospital Universitario Son Llàtzer se produjo un presunto error en la administración de un tratamiento. El Servicio de Salud ya tramita el caso.

Hay historias que no terminan cuando una persona fallece

María ingresó en el Hospital Universitario Son Llàtzer de la capital balear el 8 de junio, tras ser trasladada desde la residencia para personas mayores donde vivía, por una descompensación derivada de la diabetes. Horas después falleció. Para su hijo, Martín, ese día marcó el inicio de una búsqueda de respuestas sobre lo ocurrido durante las últimas horas de vida de su madre.

Desde entonces, el denunciante asegura convivir con una pregunta que todavía nadie ha podido responderle: qué ocurrió exactamente durante el ingreso hospitalario de María. Esa incertidumbre le llevó a presentar una reclamación ante la Conselleria de Salud para solicitar que se esclarezcan los hechos y se determine si durante la asistencia se produjo algún error.

Hasta el momento, ninguna administración sanitaria ha confirmado que existiera un error asistencial. El expediente continúa en fase de tramitación y será la revisión administrativa la que determine si los hechos denunciados se corresponden con una incidencia clínica o si la actuación sanitaria se ajustó a los protocolos establecidos. Mientras tanto, el caso permanece abierto.

Una reclamación que ya está en manos del Servicio de Salud

La reclamación fue registrada oficialmente ante la Conselleria de Salud de las Islas Baleares el día 23 de junio, siendo esta remitida al Servicio de Salud para su tramitación por los cauces administrativos previstos.

Tras contactar con Fibwi Diario, el subdirector de Comunicación y Coordinación del Servicio de Salud confirmó que el expediente había sido recibido y que seguirá el procedimiento habitual por parte del Hospital Son Llàtzer antes de emitir cualquier conclusión. Desde el organismo explicaron que no pueden pronunciarse sobre el fondo del asunto mientras se desarrolla el proceso interno y señalaron que el plazo orientativo de respuesta ronda los quince días hábiles.

Ese proceso será el que determine si existió algún tipo de incidencia durante la atención prestada a la paciente.

La versión de la familia

Según la reclamación presentada por Martín, la supuesta cadena de errores habría comenzado en el momento del ingreso en Urgencias del Hospital Universitario Son Llàtzer el día 8 de junio. El escrito sostiene que a la paciente se le colocó una pulsera identificativa con datos erróneos, alterando su fecha de nacimiento y vinculando su identidad al DNI de otra mujer ingresada en el centro, que, según la denuncia, se encontraba en fase terminal.

La familia considera que este presunto cruce de identidades habría provocado una confusión en la asistencia sanitaria y derivado posteriormente en la administración de una medicación que no correspondía a María.

La reclamación también sostiene que el supuesto error de identificación no fue detectado de inmediato y que la paciente permaneció durante cerca de nueve horas con datos identificativos presuntamente incorrectos en el sistema hospitalario. Según el relato de la familia, fue el propio hijo quien, al revisar la documentación entregada durante la noche, advirtió que el nombre de su madre aparecía asociado a los datos de otra paciente. El expediente también afirma que, tras comunicar la incidencia, el personal habría generado un nuevo número de historial clínico y realizado correcciones manuales en la documentación, unas actuaciones que la familia interpreta como un intento de subsanar el error administrativo una vez descubierto.

En su escrito, el hijo de la paciente sostiene que, de no haber detectado la supuesta confusión, el fallecimiento de su madre podría haber sido certificado con la identidad de la otra paciente. Asimismo, denuncia que la respuesta inicial recibida por parte de algunos profesionales fue de rechazo a la existencia del error, una actuación que describe como deshumanizada y que, asegura, incrementó el impacto emocional sufrido por la familia. Todos estos extremos forman parte de la reclamación presentada ante el Servicio de Salud y deberán ser esclarecidos en el procedimiento administrativo actualmente en curso.

No obstante, estas afirmaciones forman parte de la reclamación presentada por la familia y todavía no han sido confirmadas por la comprobaciones administrativas abiertas.

Pulsera identificativa incluida en el expediente de reclamación

Todo comenzó antes de llegar al hospital

La reconstrucción de los hechos realizada por la familia sitúa el origen de la historia fuera del hospital.

María residía en la Residencia Para Personas Mayores de Llucmajor cuando comenzó a encontrarse indispuesta. Ante el empeoramiento de su estado, fue solicitada una ambulancia para su traslado al Hospital Universitario Son Llàtzer, donde quedó ingresada para recibir atención médica.

Es precisamente a partir de ese momento cuando la familia considera que comenzaron a producirse una serie de acontecimientos que ahora intenta esclarecer mediante la documentación clínica y la reclamación presentada.

En el marco de este reportaje, Fibwi Diario también solicitó la versión de la Residencia de Llucmajor, desde donde fue trasladada María al Hospital Universitario Son Llàtzer. En su respuesta, el centro expresó su "más sincero pésame" a la familia por el fallecimiento de la usuaria, pero rechazó hacer declaraciones sobre el caso al considerar que los hechos objeto de la reclamación "se habrían producido durante la atención prestada en un centro hospitalario" y, por tanto, quedan fuera de su ámbito de actuación y responsabilidad.

Asimismo, la residencia señaló que, por respeto al proceso que pueda estar desarrollándose y en cumplimiento de la normativa sobre protección de datos y confidencialidad sanitaria, no puede pronunciarse sobre las circunstancias concretas relacionadas con la asistencia recibida por la paciente, reiterando finalmente su respeto tanto a la familia como a las actuaciones que correspondan a las autoridades competentes.

Este medio también remitió solicitudes de información al Hospital Universitario Son Llàtzer y el área de Atención al Usuario indicó que la petición de información había sido remitida por el canal adecuado, aunque al cierre de esta primera parte del reportaje el departamento de Comunicación del centro todavía no había facilitado una respuesta oficial.

 

El deterioro clínico

Tras ese momento, la reclamación describe un empeoramiento acelerado del estado general de María. La familia considera que el cambio observado resultó incompatible con la evolución que esperaban, teniendo en cuenta el motivo inicial del ingreso.

A partir de ahí comenzaron las dudas.

Según recoge el expediente, el hijo empezó a solicitar explicaciones al personal sanitario acerca de la evolución de su madre y del tratamiento que estaba recibiendo. Esas preguntas constituyen uno de los ejes principales de la reclamación presentada posteriormente ante la Administración.

La importancia de la trazabilidad de la medicación

Uno de los aspectos que previsiblemente tendrá que revisar el procedimiento es la denominada trazabilidad del medicamento. En los hospitales modernos, la administración de un tratamiento queda registrada mediante distintos sistemas destinados a garantizar que cada paciente recibe exclusivamente la medicación prescrita por el facultativo responsable.

Entre esos controles pueden figurar la identificación del paciente, la validación de la prescripción médica, los registros de enfermería y los sistemas informáticos utilizados por cada centro. La reclamación solicita precisamente que se revise toda esa cadena asistencial para determinar si funcionó correctamente durante la atención prestada a María.

 

La actuación administrativa

A diferencia de una investigación judicial o penal, el procedimiento actualmente abierto tiene carácter administrativo. Su finalidad consiste en analizar toda la documentación disponible, recabar los informes de los profesionales implicados y emitir una respuesta motivada a la reclamación presentada por la familia.

Ese procedimiento no parte de la existencia de una negligencia.

Su objetivo es precisamente determinar si la asistencia sanitaria se ajustó a la práctica clínica habitual o si, por el contrario, existió alguna incidencia susceptible de ser aclarada o corregida. Hasta que concluya ese análisis, ninguna de las hipótesis planteadas en la reclamación puede darse por acreditada.

Mucho más que un expediente

Detrás de cada documento administrativo existe una historia personal. En este caso, la reclamación no solo recoge fechas, informes médicos y peticiones dirigidas a la Administración. También refleja el impacto que la muerte de María ha tenido en su hijo, quien asegura haber iniciado esta batalla movido exclusivamente por la necesidad de conocer qué ocurrió durante las últimas horas de vida de su madre.

Al margen de la reclamación presentada ante la Conselleria de Salud, Martín escribió una carta dedicada a su madre. No forma parte del expediente administrativo ni pretende aportar pruebas sobre lo ocurrido. Es un texto íntimo en el que el hijo expresa el dolor por la pérdida, recuerda la relación que mantenía con ella y comparte cómo vive su ausencia desde el fallecimiento.

A través de ese escrito, el familiar describe el pequeño rincón de su hogar donde conserva las cenizas de su madre y el ritual diario de acercarse a hablar con ella. Entre recuerdos de infancia, enseñanzas y muestras de cariño, concluye con una promesa: seguir defendiendo su memoria y su dignidad. Más allá del análisis interno sobre lo sucedido en el Hospital Son Llàtzer, la carta refleja la dimensión humana de una historia que ha marcado profundamente a una familia que continúa buscando respuestas.

Uno de los pasajes más emotivos de la carta llega cuando recuerda el legado que, asegura, le dejó su madre. "Hay tres suertes", escribe, antes de enumerarlas: "Suerte que lo tengo en el recuerdo, suerte que he vivido en profundidad y suerte que ha dejado una enseñanza". Para él, esas palabras resumen la huella imborrable de María en su vida. Más que una despedida, la carta se convierte en un homenaje a la mujer que, según relata, le enseñó a afrontar las adversidades con fortaleza, a vivir con dignidad y a no renunciar nunca a la verdad.

Unas respuestas que todavía no han llegado

A día de hoy, ninguna actuación oficial ha concluido que existiera una negligencia médica en el Hospital Universitario Son Llàtzer. Tampoco se ha descartado. La reclamación continúa su recorrido por los cauces administrativos del Servicio de Salud y serán los informes técnicos y las actuaciones internas los que determinen si la atención sanitaria prestada a María se ajustó a los protocolos o si, por el contrario, existió algún error que deba ser asumido y explicado.

Mientras esa respuesta llega, la familia continúa esperando. No reclama una indemnización ni ha fijado una cuantía económica por la pérdida. Su petición, insiste Martín, es otra: conocer exactamente qué ocurrió durante las últimas horas de vida de su madre, quién tomó cada decisión y si alguna de ellas pudo evitar un desenlace que considera incomprensible.

Porque, más allá de historiales clínicos, pulseras identificativas, registros informáticos o procedimientos hospitalarios, este caso habla de algo mucho más profundo: la confianza que cualquier ciudadano deposita en el sistema sanitario cuando entrega la vida de un ser querido a manos de los profesionales que deben cuidarlo.

El procedimiento abierto tendrá ahora la responsabilidad de aportar certezas donde hoy solo existen preguntas. Hasta entonces, el expediente sigue su curso. Y también la necesidad de una familia de encontrar una respuesta que les permita cerrar una de las páginas más dolorosas de sus vidas.